Mercados con solera

Por | 21 abril, 2014 | 0 comentarios

Mercado San MiguelAlgo está cambiando en los mercados madrileños. Surgen nuevos que recuperan el esplendor de las mejores épocas y los ya existentes unen su sabor añejo a propuestas variopintas y sofisticadas. Ofrecen una manera distinta de hacer ‘shoppnig’, porque no solo de moda vive el consumidor. En estos mercados, cada vez más gourmet, se pueden encontrar elementos para enriquecer nuestras despensas con unas ricas minihamburguesas de kobe, por ejemplo, en un entorno ideal para disfrutar un vino selecto.

El mercado de San Miguel, próximo a la plaza Mayor, es un buen punto de partido de esta “ruta de los mercados”. Es el único superviviente de la arquitectura en hierro, que tuvo su esplendor en la segunda mitad del siglo XIX y se inauguró en 1916. Con los años, su actividad fue decayendo hasta que en 2009 un grupo de empresarios lo sometió a una profunda remodelación, inspirándose en el mercado de La Boquería de Barcelona, primando la calidad y el toque ‘delicatessen’ de sus productos. Reabierto bajo ese concepto en 2009, salta a la vista que el proyecto fue un acierto, como demuestra el ambiente y el gentío que pueblan cada uno de los establecimientos. Entre sus objetivos está, nada menos, que el ser un reflejo de la pluralidad gastronómica de España.

Cambiando de barrio, en Chueca se inauguró en mayo de 2011 el flamante mercado de San Antón. Surgió sobre el antiguo mercado, un conjunto sin valor arquitectónico y en estado languideciente que sin embargo a principios del siglo XX llegó a ser tan popular que Galdós lo citaba en sus novelas. Hoy es un templo de la sofisticación con una serie de tiendas que ofrece productos de contrastada calidad, como La Casa del Bacalao, la panadería Viena La Baguette o la Carnicería Lalo, que ofrece productos cárnicos de su propia ganadería. Además de un gran supermercado situado en la parte baja del edificio, el visitante puede hacer una pausa en el restaurante-terraza, un espacio de 400 metros cuadrados con hermosas vistas a los tejados de Madrid y las mejores recetas de mercado en La cocina de San Antón. Como curiosidad, el comensal puede elegir sus productos en el propio mercado y que se los cocinen a su gusto.

Y acudiendo a los “mercados de toda la vida”, merece la pena detenerse en el mercado de San Fernando, en el corazón de Lavapiés (calle Embajadores, 41) que ofrece el aspecto del clásico mercado español, situado junto a lugares de interés como las Escuelas Pías y las pintorescas corralas de alrededor. O, a poca distancia a pie, el mercado de Antón Martín (Santa Isabel, 5) que, junto a las carnicerías, pescaderías o tiendas de casquería tradicionales ofrece nuevas propuestas, como puestos de sushi, espacios para uso libre de wifi o una tienda de algas (La mar de algas), destinadas a su uso en la cocina cotidiana.

Y es que la ruta de los mercados, aunque desconocida, también refleja muy bien la historia y la personalidad de Madrid y las gentes que habitan nuestra ciudad.

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