La ruta de los cafés (Malasaña)

Por | 12 abril, 2014 | 0 comentarios

Sin ser el París que retratara Hemingway en ‘París era una fiesta’, donde en los años veinte los distintos cafés (La Rotonde, Les Deux Magots, La Coupole) competían entre sí por el prestigio local, Madrid cuenta con locales con encanto para practicar la tertulia.

Uno de ellos, bautizado en honor de José Bonaparte, es el Pepe Botella, diseñado al estilo clásico, con sus mesas de mármol y asientos de terciopelo rojo, donde es habitual ver a escritores y guionistas trabajando en sus obras. Situado en una plaza de fuertes evocaciones históricas como es la del Dos de Mayo, ofrece vistas al monumento a los héroes de aquella jornada sangrienta de 1808, Daoiz y Velarde, de la que surge otra calle, Ruiz, en honor de Jacinto Ruiz, teniente que también combatió contra al invasor francés. En dicha calle se encuentra, pues, el café de Ruiz, otro café con solera y decoración de principios del siglo XX, donde se pueden disfrutar de sabrosos batidos y del placer de la lectura de periódicos con una paz de otra época.

Contiguo al café de Ruiz, el café Ajenjo, ideal para acudir con la compañía de un libro o, para aquellas parejas que busquen intimidad, pues cuenta con una segunda sala con el encanto de los recovecos y que recuerda a los salones antiguos y, de alguna manera, a un tren de otra época.

A pocos metros, en la misma calle del Pepe Botella, San Andrés, 33, otra buena muestra del café bohemio, en este caso con toques modernistas: el Parnasillo. Además de su agradable decoración art decó, los habituales de este café destacan un elemento a menudo desatendido en la hostelería en general: la música ambiente. Entre las especialidades, café irlandés, jamaicano, así como tartas y chocolates a la taza. A diferencia de los anteriores, en el Parnasillo se puede comer de modo ligero, ya que cuentan con una pequeña tarta de tostas y sándwiches. Una opción interesante para recargar las pilas durante el paseo por uno de los barrios con más color de Madrid, Malasaña.

Malasaña es también una popular zona de ocio nocturno y, con la peatonalización de parte de la popular calle de Fuencarral (convertida ahora en una zona de compras de moda más o menos alternativa) y la proximidad del barrio gay de Chueca, se ha convertido en una de las áreas de la ciudad que está ganando más relevancia. Para llegar a ella desde nuestro hotel basta con cruzar la Gran Vía y caminar unos cientos de metros por la calle Fuencarral.

Categorías: Gastronomía Madrid

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