Casas museo: la intimidad de los artistas

Por | 3 abril, 2014 | 0 comentarios

La escritora Ángeles Caso publicó en 2011 ‘Las casas de los poetas muertos’, un viaje por aquellas viviendas que ocuparon literatos como Lope de Vega o Rosalía de Castro. Una buena guía para adentrarse en el mundo de esas residencias, algunas de ellas en Madrid, que se abren al público para que conozcan de cerca los lugares de inspiración de estas glorias de las letras.

En la capital de España, merece la pena la visita a la casa museo de Lope de Vega, ubicada curiosamente en la calle de otro grande, Miguel de Cervantes, que vivió y murió en el número dos de dicha calle. Esta casa resulta atractiva simplemente como ejemplo de residencia madrileña típica del siglo XVII, uno de los siglos en que Madrid forja su personalidad, tras la vuelta de la Corte a la ciudad tras un efímero paso por Valladolid. La casa estuvo ocupado por una familia particular hasta que en 1932 pasó a administrarla la Real Academia Española, abriendo sus encantos a turistas y amantes de la obra del ‘Fénix de los ingenios’, uno de los primeros dramaturgos que se dedicó por entero a esa profesión.

Otra casa que no hay que dejar de visitar es la del pintor valenciano Joaquín Sorolla, inserta dentro del museo dedicado al artista, en la calle General Martínez Campos. Fue su viuda, Clotilde García, quien en 1925 donó en testamento los bienes de su marido al Estado, con objeto de que se creara un museo que honrara su memoria. Inaugurado en 1932, este espacio dedicado al arte se ubica en el lugar donde el pintor tenía su casa, pero también su taller. Además de poder acceder la vivienda-taller, es posible adentrarse en los jardines, uno de los mayores atractivos de la visita; diseñador por el propio Sorolla, son de inspiración andaluza, en concreto basado en el Laberinto de los Reales Alcázares de Sevilla.

Y para concluir este breve recorrido por las casas museo, se puede apuntar también la del museo Cerralbo, muestra de un estilo arquitectónico que permite las funciones domésticas con las de galería de arte, como le gustaba al propio marqués de Cerralbo, recordado como historiador y amante del arte y la arqueología.

Categorías: Arte y cultura

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