Aranjuez

Por | 28 septiembre, 2012 | 0 comentarios

A algo más cincuenta kilómetros de Madrid se encuentra, también literalmente, una de las joyas de nuestra corona. Se trata de Aranjuez, el lugar que, hasta finales del siglo XIX, sería el elegido por las diferentes familias reales como residencia para la primavera. Y no es para menos.

Por ello, el centro de la ciudad, rodeado de naturaleza y cruzado por el río Tajo, no sea tan laberíntico como el resto de cascos históricos, sino que entra en la categoría de ciudades planificadas debido a su mapa de cuadrícula. La magia, sin embargo, no desaparece; queda en manos de los jardines y el sinfín de fuentes, plazas y estatuas que componen la almendra del lugar, también llamado Real Villa y Sitio de Aranjuez.

Patrimonio de la Humanidad desde 2001, pasó bastante tiempo hasta que la ciudad fuera más que una corte, ya que hasta 1752 solo los trabajadores de la realeza podrían vivir allí. Hoy es uno de los principales enclaves turísticos de la Comunidad de Madrid y una ciudad culturalmente muy activa, más allá de las obras de las monarquías absolutas –y también la masonería-.

Aranjuez no solo es fácilmente accesible –la línea directa de Cercanías que nos llevará a ella parte desde la misma estación de Sol, donde se encuentra nuestro hotel-, sino que podemos viajar hasta el real sitio de una manera bastante divertida. El Tren de la Fresa, abierto hace más de veinte años, es una locomotora de vapor que también es un reclamo turístico en sí mismo. Con el personal de a bordo y las estaciones vestidos de época, el tren recuerda a aquel en que se desplazaban los cargamentos de fresas en el siglo XIX, y que de hecho fue la tercera línea de ferrocarril española.

Un fabuloso paraje para vivir la primavera y el otoño, hoy es, sobre todo, también el lugar de residencia de muchos madrileños.

Categorías: Excursiones Madrid

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